Imposibilidad temporal de la libertad masiva

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Toda política, aún su ausencia, es represiva; más allá de sus raíces, la diferencia basal puede comprenderse desde los modos; notorias particularidades de interacción, con el mismo fondo y afán. Creemos desemejantes a políticas dictatoriales, permisivas y anárquicas puras, cuando, en realidad, son lo mismo con diferentes conceptos; es imposible escapar al reto. Más allá del transcendental como, todas desean dosificar las masas y lograr un equilibrio temporal basado en su horizonte que existirá hasta que otros los quebrante con nuevos ideales; imponen ideales con profundas posibilidades de que nunca se asimilen, sin aire para la correlación visionaria de la planificación.

Cuando se crea un ideal, descubrimos, como es evidente, que la no-masa absoluta -por más que comparta ideales y vivencias- termina por hablar a través de palabras que no le son propias; palabras que creen certeras, que se ven claras por vivencias corroídas o inducidas y asimiladas por necesidad o conveniencia y convivencia. Comprendo, es imposible escapar a esto, todos, de cierta manera, somos ganado, más allá de creernos selectivos o seleccionados.

Debido a que la conveniencia – por convivencia – se naturaliza, solemos recordarla y revivirla como una verdad; al despertar comprenderemos que solíamos habitar una inocencia absoluta al creer que existía «la verdad», cualquier verdad. El «engaño» no es resultado de mecanismos modernos, sino que, «la verdad», nunca ha existido. Dime tu verdad y te diré a intereses sirves, consciente o inconscientemente.

En la tristeza de la especulación lingüística que nos convoca podríamos, de forma incongruente e hipócrita, afirmar que existe el ganado positivo, ganado constructor o productor, el que elige las opciones para el desarrollo de la especie en armonía. De todas formas, visto desde certera lectura, podemos afirmar que el ganado positivo será tal para cualquier pastor siempre y cuando lo ayude a completar su camino aun cuando, nuestra tecnología intelectual, no ha descifrado el recorrido.

Muchas veces, cuando el llamado sapiens entra en un grupo, comienza a ser masa que, con mayor o menor solidez, mutará a masa silenciosa, a ganado comestible. Así llegamos a la noción de que una de las formas más refinadas de controlar las humanidades es con política, con enredos de la disputa civilizada de hechos y acciones y decisiones, creando barreras inexistentes y fanatismo, creando conveniencias de pensamiento, creando ganado. La necesidad de control a lo magnánimo nos lleva a esto ya que no tenemos herramientas para tal faena.

El crecimiento en lo humano se dará cuando el humanismo sea el Ser del humano y no sus accidentes; cuantas más divisiones de los accidentes existan, más nos alejaremos de la sabiduría del Todo, uno e indivisible. La división de la lógica y tecnología intelectual humana es lo que nos aleja del cuadro completo; en cambio, el dominante suele tener en sus manos la visión general.


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