Cenizas y ficciones

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Tal y como eres cuerpo y mente y fuiste cenizas de tus paralelos, la realidad, que es espacio y tiempo, fue alguna vez ficción, fue in-espacio e in-tiempo.

Esta ficción, que – hoy – toma los hilos de nuestras vidas, fue alguna vez realidad extrasensorial; fue mito, religión, quimera; constancias franqueables, en ocasiones premeditadas, de relatos que crean espacios y costumbres; su – la – comunicación rige al mundo.

El patrón de pensamiento social -que repercute en lo individual-, se basa en el don de la teoría y práctica, en la simple y llana observación y no en el don de la sabiduría, el de la meta-observación.

El sapiens -por educación y bagaje- es lo que desea que otros vean, lo que otros quieren que sea; no así lo que quiere o debe ser -de una u otra forma uno suele ser otro en su propia mente-; es un neón brillando para ser consumido; un algo existente en nebulosa que maneja el pasado, presente y futuro. Entonces, el individuo social, lleva a la realidad a su mismo estado de conjeturas.

Este individuo-neón -el consumible-, mide las cosas con el lado débil de su actuar, creando un infierno global e infiernos y temores individuales, leyendas que van cavando los cimientos para una nueva realidad, sus accidentes y manipulación.

El cuento que estamos viviendo es el de la revolución de las sustancias que deja de lado el crecimiento del ojo armónico. Muy pocos atinan a ese crecimiento presente, de forma silenciosa, en mentes inquietadas.

He dicho en el más acá que, si nuestras ficciones y el ánimo de nuestras almas literarias no serían tan pálidas, tétricas, sumisas y selectivas, nuestros futuros serían más esperanzadores.

Hacemos futuro con retratos del pasado y dolencias presentes cuando deberíamos de pensarlos desde la unión, desde la armonía entre las especies; disfrutamos de los finales y tormentos en espera de nuestro Apocalipsis para comenzar a actuar. Por ello, hacemos efectiva, desde el miedo e individualmente, la selección perversa y jerárquica que se teme ejercer desde lo público, escondiéndolo en lo político, privativo y cotidiano.

Desde el aviso, ficticio y repetitivo, se supone la preparación y aceptación del deseo. Todos, de cierta forma, somos parte de la masacre apocalíptica dirigida desde lo social, la ficción y lo emocional. Cuando ésta llegue, rugirá en nuestros estómagos como cien fuegos, preparando a la guerra a quienes no la desean y hundiendo en el temor a quienes la alaban.

La verdad detrás de la ficción del individuo-neónno-evolutivo– es la que todo se mantenga tal y como es, que todo se planee en un plano falso, la mente como plebeya y un crecimiento espiritual mercantil como artilugios ineptos de unos pocos.

Será no-evolutivo porque se desarrolla en un área cerrada durante su lapso temporal o cognitivo. Lo físico es limitable por espacio y tiempo que, por sí mismo, es un concepto evolutivo limitado; un medio. No olvidemos que la eternidad es válida mientras se conciba el tiempo.

La verdadera ficción del evolutivo sería que queramos llegar a mejores ficciones, posible para la humanidad entera y su armonía, primero lo físico, llegando a las mismas condiciones de supervivencia, rozando la supravivencia, para entonces comenzar a soñar y crecer espiritualmente; comprender el alma de las cosas, leerla, aprender a reconocerla y relacionarnos con ellas, olvidar adjetivos y ser verbos, ser Ser; comprender que todo es posible en un mundo calculable, en un mundo que creamos calculable.

Esta última ficción, la del evolutivo, también se encuentra limitada, pero aún no conocemos sus límites, por ahora solamente podemos encerrarlo en el espacio físico que se necesita para ser pensado, en los universales. Entonces su límite es amplio, mutable al son de la humanidad y de su capacidad de sabiduría; entonces, es un concepto evolutivo o evolutivo limitado de segundo grado, más puro que los primeros.

Aguardo tu Apocalipsis Noble Animal, pues de él se renacerá; soy de los que ven en el final el comienzo, el que ve el final como final, el que lo siente y presiente; aquel que ve aún en taller la desconcertante explosión que barrerá con los vientos de la incomprensión, esa que secará los mares de la gnosis incauta y les dará pureza en demasía para recomenzar. Esa explosión que hará florecer en mil al ánima, esa que abrirá los ojos a ciegos, los oídos a sordos y la mudez a los parloteros; esa que fluirá del terreno como mil en hermosos colores desconocidos, innombrables; esa que hará al ser humano, Ser Humano y al Dios, Dios, y al becerro, Becerro, y a todos, Todos, y todos a Uno.

Y habrá un instante en que todas las ficciones convivirán, cada una de las historias a la vez, cada pensamiento perdido, ada hipótesis. Y será un caos total y destructor que dará comienza a la única ficción, el devenir, venir en Uno. El destiempo.


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