De la evolución homogenérica

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Dicen que en el vientre todos somos mujer y, al madurar el sistema reproductor algunos pasamos a su contrario -social-, ¿será este el proceso de control embustero en el que nos basamos?

Los patrones de belleza y embelesamiento solían ser femeninos cuando la belleza estética-teórica, por conceptualización histórica, fue femenina. Entonces el hombre reinaba en la belleza estética-práctica. Hoy ambos mutan, funden y confunden hacia algo más auténtico; así como la mujer busca semejanza en la rudimentaria -excusa de acción- masculinidad, el hombre exige encajar en la sofisticación -excusa de sumisión y desveladora devoción- femenina.

Al evolucionar y desaparecer el precio que algunos pagaban con cuerpo, e incluso la vida, a los intereses del sistema, debe desaparecer también el reclamo de premio y su exigencia. El que actúa debe comprender que el dulce brindado por siglos fue quimera de control.

La limitación y segregación del lenguaje es el bastión – refugio – a superar para comprender al mundo; fuera de sus estamentos, los accidentes biológicos no conllevan preferencia alguna.

Se conocerán millones -tal vez la totalidad- de los géneros hasta que aceptemos la evolución homogenérica; la-evolución.

Aún somos niños jugando con nuestros accidentes y formas, perdidos en especulaciones físicas y de ordenamiento social para el desarrollo acelerado.


© 2007

Nota: Al eliminar aspectos biológicos diferenciales nos encaminamos a la asexualidad. La sexualidad, tal y como la conocemos, será uno de los últimos bastiones primitivos en mantenerse, justo delante de lo afectivo. Cuando el ser humano «ame» a todos los seres, llegará la supresión de la diferenciación afectiva y pasará a un nuevo estado consciente, de real igualdad, una nueva naturaleza. La descendencia y lo biológico, a vistas de nuestros avances tecnológicos, será considerado, con justicia, discriminación jerárquica; ave.

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