Namasté

Elástica, cíclica, eterna; su exquisito cuerpo es luz; es rueda. «India es mi lugar en el mundo», garantiza mientras muda de postura. No hago otra cosa que afirmar sus palabras.

Su conjunto conoce de arena y mareas: entrena su espiritualidad con la caricia del viento costero en cada uno de sus viajes; primera, cinco estrellas. Dice que el mar de Tailandia es único y que por momentos se le va la mano con el bótox. Sonriendo apoya la jerarquía de clases por sobre las demás.

Prende la TV, pone América, se prepara un expresso, me despide uniendo sus manos y murmurando entre anaranjados y blancos: «no hay más té». La puerta siempre se cierra en mi cara.


2019.