{"id":60,"date":"2017-03-01T11:36:48","date_gmt":"2017-03-01T10:36:48","guid":{"rendered":"https:\/\/diegobaigorri.com\/art\/relatos\/?p=60"},"modified":"2020-07-04T19:08:06","modified_gmt":"2020-07-04T22:08:06","slug":"clot","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diegobaigorri.com\/relatos\/2017\/03\/01\/clot\/","title":{"rendered":"Cl\u00f6t"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\n\n\n\n\n\n\n\n\n\n\n\n\n\n\n\n\n\n\n\nI:\nDel nacimiento\n\n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Caminaba entre\npesares por un gran ca\u00f1\u00f3n cuando, de repente, la noche cay\u00f3 de a gotas, como\nchaparr\u00f3n de verano; la luna se congel\u00f3 en un azul gris\u00e1ceo y el silencio se\nescabull\u00f3 entre grillos y hojas, haciendo del fuerte viento un leve silbido, de\nesos que no podemos aseverar si en realidad existen o son una simple molestia\nen nuestros o\u00eddos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es entonces\ncuando me llama la atenci\u00f3n un peque\u00f1o fruto a medio pudrir en el suelo que, al\nser notado, comienza a inflarse hasta convertirse en una gran pelota blanda,\ncambiando de tonalidad en concordancia con las luces proyectadas de su\ninterior. Una figura crece en ella, mutando segundo a segundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La gran pelota\nestalla y de ella emerge un peque\u00f1o ser baboso y p\u00e1lidamente amarillo respirando\nviolenta y excesivamente. Mis adentros sienten la necesidad de una propuesta de\nacci\u00f3n; en respuesta, aparece una improvisada boca justo en el centro del\nmisterioso ser.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-Cl\u00f6t\u2026 -murmura\ncasi sin gesticular<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-Ho\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-Hola -responde y\ncomienza a girar hasta perderse en la distancia y el d\u00eda aclara.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">II:\nDel crecimiento\n\n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pasaron los d\u00edas\ny los meses, tal vez a\u00f1os. Nunca mencion\u00e9 aquel incidente. Lleg\u00f3 el invierno,\nla nieve ca\u00eda como azahares en primavera y la noche, como ayer y hoy, se fue en\n<em>\u2018fade\u2019<\/em>. El cielo cambi\u00f3 a un\nanaranjado intenso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La soledad de ese\nparaje es de colores muy fr\u00edos a\u00fan en verano; a\u00fan dentro de una caldera. A esta\naltura del a\u00f1o todo se multiplica. Me agrada el fr\u00edo, s\u00ed. Me agrada el caf\u00e9\ncaliente y jugar a evitar que las pantuflas se salgan mientras camino por la\ngaler\u00eda. Me gusta el aire de oto\u00f1o en mis brazos y la brisa reparadora de\nverano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-Es la fruta\n-giro sorprendido y me encuentro con aquel Cl\u00f6t mutando de peque\u00f1o ser a\nespigada figura<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-\u00bfC\u00f3mo?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-Como es la\nfruta\u2026 -repiti\u00f3 y comenz\u00f3 a alejarse a paso cansado.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">III:\nSegunda mutaci\u00f3n\n\n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Debo reconocer\nque la intriga ganaba al miedo en m\u00ed y por a\u00f1os me present\u00e9 en lapsos ante los\nconfusos recuerdos de aquel Cl\u00f6t. Hoy las nubes hac\u00edan un \u00faltimo intento por\nsostener a un sol enorme y amarillo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Siento\nvibraciones en el aire y murmullos por doquier; en veloz r\u00e1faga un torbellino\nedific\u00f3 ciudades, seres de todos los colores y tama\u00f1os y, tras \u00e9l, apareci\u00f3\naquella criatura que pas\u00f3 de peque\u00f1o ser a figura espigada, mutando a gigante.\nCuando la transformaci\u00f3n lleg\u00f3 a su fin se agach\u00f3 mientras sus ojos giraban en\nverde serenidad como rueda de paletas y todo su cuerpo era un inquieto frac\nnegro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-Coronel Cl\u00f6t -se\nanunci\u00f3 con una leve reverencia y toc\u00e1ndose el pecho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-Solitario -dije\ncomo si fuera mi nombre de pila.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-Solitario,\nentiendo las ma\u00f1anas en tranquilidad y las tardes de revoluci\u00f3n. En la\noscuridad el ser se confunde con el deseo y su certeza disminuye. Es sencillo\nconstruir falacias en el caos. Permiso -de esa forma, se alej\u00f3 entre la multitud.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">IV:\nTercer mutaci\u00f3n\n\n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las ciudades\nsegu\u00edan en pie pero sus seres yac\u00edan doloridos. Aunque el paisaje se asemejaba,\nno hubo guerra, solo consecuencia. Todo era desierto y sobriedad, todo fue\ndestrucci\u00f3n, todo es camino ligero. Nada crec\u00eda en esos momentos, ni siquiera\nel d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta vez lleg\u00f3\nsereno, dej\u00e1ndose descifrar en la distancia. El Coronel Cl\u00f6t mut\u00f3 una vez m\u00e1s\ny, al voltear, not\u00e9 su rostro desfigurado. En ese momento entend\u00ed que mutaba\nconforme si hablaba o escuchaba. Cl\u00f6t escuchaba. Nos miramos fijamente durante\nun tiempo prudencial y le digo:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-El viento se ha\ncalmado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-No ha habido\nviento desde el verano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-Solo verano tras\nel viento -afirm\u00e9 para dar paso a un molesto silencio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-Con el tiempo\naprendes que la apariencia es el opio de la ignorancia -dijo mientras se\nalejaba envuelto en sus principios, amenazante con el sordo y benefactor al\nciego-. \u00a1Atento atent\u00f3\u2026! -exclam\u00f3 para desaparecer.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">V:\nLa despedida\n\n<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mis recuerdos se\nborraron, lo \u00fanico que permanece en m\u00ed es el nacimiento, crecimiento y\nmutaciones de aquel Cl\u00f6t. En ese instante comenc\u00e9 a dudar si mis d\u00edas se\nocupaban en esperarlo o en caminar hasta donde \u00e9l esperaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre\npalpitaciones comprendo que Cl\u00f6t siempre estuvo all\u00ed, todo fue percepci\u00f3n. Sus\nojos a\u00fan giraban pero su espalda era curva y el viento y las ciudades eran\nescamas. El ocaso llegaba mientras las flores se refugiaban en la noche siendo\nsemillas y, desde all\u00ed, esperaban la luz. El tiempo es espera para quienes\ndefinen su existencia en momentos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">-Tu mente ha\ndesfasado a tu cuerpo; tu cuerpo ha desfasado a tu tiempo. All\u00ed donde realmente\nest\u00e1s, todo es en tiempo -sonr\u00ede calmadamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211;<em>Deu<\/em>\u2026 -sonr\u00edo y me dejo transportar por\nuna fuerza que, provocando mutaciones en mi ser, me atrae hacia su centro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&#8211;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a9 2017<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I: Del nacimiento Caminaba entre pesares por un gran ca\u00f1\u00f3n cuando, de repente, la noche cay\u00f3 de a gotas, como chaparr\u00f3n de verano; la luna se congel\u00f3 en un azul gris\u00e1ceo y el silencio se escabull\u00f3 entre grillos y hojas, haciendo del fuerte viento un leve silbido, de esos que no podemos aseverar si en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-60","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diegobaigorri.com\/relatos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diegobaigorri.com\/relatos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diegobaigorri.com\/relatos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diegobaigorri.com\/relatos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diegobaigorri.com\/relatos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=60"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diegobaigorri.com\/relatos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/60\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diegobaigorri.com\/relatos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=60"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diegobaigorri.com\/relatos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=60"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diegobaigorri.com\/relatos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=60"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}