{"id":114,"date":"2019-10-19T08:43:53","date_gmt":"2019-10-19T11:43:53","guid":{"rendered":"https:\/\/diegobaigorri.com\/art\/relatos\/?p=114"},"modified":"2020-07-04T19:03:12","modified_gmt":"2020-07-04T22:03:12","slug":"descifrando-a-biznikke","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diegobaigorri.com\/relatos\/2019\/10\/19\/descifrando-a-biznikke\/","title":{"rendered":"Descifrando a Biznikke"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nunca me gustaron\nlos acertijos ni las adivinanzas, siento como un bald\u00edo en primavera la <em>trampa\n<\/em>nacida para extraviar, adrede, nuestras neuronas hacia una soluci\u00f3n;\nlaberintos, <em>Faunos<\/em>. A decir verdad, no detesto al acertijo en s\u00ed, sino a\nla <em>necesidad<\/em> de aquellos <em>cr\u00e1neos<\/em> que adoran actuar tal br\u00fajula\napuntando al sudeste. Siendo a\u00fan m\u00e1s sincero debo reconocer que disfruto el <em>\u00e9xtasis<\/em>\nde llegar a buen puerto, sentir <em>explotar<\/em> mi vanidad al <em>descubrir<\/em>\nel cifrado. \u00bfSer\u00e1 un talento no desarrollado hacia el <em>no ganar<\/em>? <em>Avenida<\/em>\n<em>bipolar<\/em>; acceder al <em>juego<\/em> legitima la <em>estafa<\/em>. No s\u00e9 de\nganar ni perder; <em>monoton\u00eda<\/em>, autoestima.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u00abSos brujo\u00bb<\/em>, repet\u00edan mis amigos. <em>\u00abNah\u00bb<\/em>,\nrespond\u00eda falsamente modesto a sus halagos. Digo falsamente porque, por m\u00e1s que\nlo disfracemos, sabemos <em>cu\u00e1ndo<\/em> algo requiere cierta <em>dedicaci\u00f3n<\/em>.\nLo sabemos y atesoramos m\u00e1s all\u00e1 de su aut\u00e9ntica<em> inutilidad<\/em>. Tambi\u00e9n lo\ndigo por esa legitimaci\u00f3n encubierta, el doble discurso que intento maquillar y\nhabr\u00e1 notado. <\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Falsa modestia; no s\u00e9 de donde nace, tal vez es una cuesti\u00f3n cultural o familiar. La <em>se\u00f1ora<\/em> de la otra cuadra sol\u00eda asegurar que <em>el tema<\/em> est\u00e1 en <em>desarticular<\/em> toda viabilidad de envidia. <em>La envidia mata<\/em>, <em>Esto te pasa por la envidia que te tienen<\/em>, sol\u00eda decir mientras sus caderas marcaban un dislocado \u00ab<em>un, dos, tres<\/em>\u00bb al caminar con ayuda de su bast\u00f3n. Le era tan imposible darse a la fuga como a su vecino, due\u00f1o de una bici arqueada por el peso, los a\u00f1os y la tristeza fundida en sus horquillas como sarro en la ducha. La tristeza <em>es<\/em> sarro y en este pueblo el sarro abunda. Dicen <em>los que saben<\/em> que es por el agua. Tambi\u00e9n dicen que hay que ponerle una <em>bolita<\/em> a la pava para que el mate no te provoque acidez. La bolita va y viene, raspando el metal como <em>Edilgio<\/em>, el afilador, que tambi\u00e9n <em>anda<\/em> en bici mientras hace sonar un silbato. A <em>Edilgio<\/em> nadie lo envidia. Al contrario. De todas formas, parece ser feliz. Tal vez la <em>se\u00f1ora <\/em>de la otra cuadra este en lo cierto. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Volviendo a los acertijos: Internet es uno de ellos. No por los \u00edconos y navegaciones <em>progres<\/em> que deducen accesibles los dise\u00f1adores, sino por la cantidad de informaci\u00f3n que tenemos que contrastar: las preguntas se disfrazan en respuestas <em>fuleras<\/em> que actuar\u00e1n, tal <em>calibre<\/em>, para dar con la soluci\u00f3n. Creo que eso le pas\u00f3 a <em>Clyde<\/em> en el momento que su segunda pareja <em>la dej\u00f3<\/em> porque no dejaba de pensar en la primera. Nunca supe si era hombre o mujer; poco importa. Me gustaba imaginar que iba de ac\u00e1 para all\u00e1 con <em>Bonnie<\/em>; ahora <em>ambos tres<\/em> son recuerdos lejanos y se confunden en la memoria. La proximidad suele esconder la cercan\u00eda de un pasado en el cual<\/p>\n\n\n<p style=\"padding-left: 120px; line-height: 0.8em;\">alguna vez fuimos felices<\/p>\n<p style=\"padding-left: 140px; line-height: 0.8em;\">disfrazados en austeridad;<\/p>\n<p style=\"padding-left: 180px; line-height: 0.8em;\">se vuelve a enredar<\/p>\n<p style=\"padding-left: 220px; line-height: 0.8em;\">el presente<\/p>\n<p style=\"padding-left: 280px; line-height: 0.8em;\">de telara\u00f1as acorraladas,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 180px; line-height: 0.8em;\">en el rinc\u00f3n m\u00e1s h\u00famedo del hogar<\/p>\n<p style=\"padding-left: 220px; line-height: 0.8em;\">mientras<\/p>\n<p style=\"padding-left: 240px; line-height: 0.8em;\">se agota la gar\u00faa del desconsuelo<\/p>\n<p style=\"padding-left: 240px; line-height: 0.8em;\">pintando ladrillos carmes\u00ed,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 280px; line-height: 0.8em;\">escarlata;<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">la sombra <em>tostada<\/em> y su limosna se ocultan en la\nparidad. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ella \u2013 o \u00e9l -, ofrec\u00eda como ense\u00f1anza que no se puede\nconfiar en el paralelo de <em>lo pasado<\/em> con <em>lo v\u00edvido<\/em>; en mi caso, el\npasado que <em>siempre<\/em> brilla tras un tiempo de ausencia fue <em>presente\nrenegado<\/em>: lo hubiera <em>dejado de lado<\/em> en el momento que suced\u00eda. Suelo\ndecir: <em>soy un gato jugando con el reflejo<\/em> y, en la caricia, mis\ndesolaciones se esparcen por el aire como pelos formando an\u00e9cdotas.<\/p>\n\n\n<p style=\"padding-left: 40px; line-height: 1em;\">&#8211; \u00bfTe acord\u00e1s cuando fuimos al r\u00edo?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px; line-height: 1em;\">&#8211; Si, pocas veces me aburr\u00ed tanto \u2013 respond\u00ed.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px; line-height: 1em;\">&#8211; Te digo esa vez que a <em>Biznikke<\/em> lo corri\u00f3 el <em>fiolo<\/em>\u2026<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px; line-height: 1em;\">&#8211; Si, me refer\u00eda a lo mismo \u2013 la sonrisa se dej\u00f3 ver.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px; line-height: 1em;\">&#8211; \u00bfMe vas a decir que no lo pasaste bien? \u00a1Las an\u00e9cdotas que tenemos de ese d\u00eda!<\/p>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin dudas, fue <em>presente renegado<\/em>; las an\u00e9cdotas\nesfuman los espacios vac\u00edos e inyectan momentos que, creemos, salvaguardan los\nlazos cuando, en realidad, \u00e9stos se centran en todo lo que <em>no sucede<\/em>,\npero que rodean lo sucedido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aquella noche en cuesti\u00f3n se manifestaba para una <em>remerita<\/em>\ny <em>unos cortos<\/em>, sin embargo, entrando a la madrugada se hizo evidente la\nnecesidad de un buzo. Me hab\u00edan regalado uno con capucha y cangurito, ideal\npara quien, tal prestidigitador, quisiera esconder algo en sus manos; <em>nada\npor aqu\u00ed<\/em>, <em>nada por all\u00e1<\/em>. El pueblo era peque\u00f1o y costero, de esos\ndonde el aroma a r\u00edo se hace imperceptible entre el de salsa que emanan <em>las\ncasas<\/em> en fin de semana y lo frito de las rotiser\u00edas donde una cortina <em>impregnada\nde pedidos a\u00f1ejos<\/em> separa el <em>Ya voy<\/em> del <em>Bueno<\/em>. Ese pueblo\ntambi\u00e9n debe haber tenido sarro en sus pavas. Seguro que s\u00ed. No quise entrar al\n<em>burdel<\/em>; mis amigos ya sab\u00edan que no iba a hacerlo. Uno de ellos, por <em>motu\npropio<\/em>, me acompa\u00f1\u00f3 en una charla que enmascaraba la incomodidad de\nperderse uno de <em>esos<\/em> momentos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vimos pasar a nuestro amigo corriendo y, en vez de disfrutar\nla clara <em>inconexi\u00f3n<\/em>, decidimos compartir la fuga que lleg\u00f3 a su fin en\nun punto a\u00fan m\u00e1s inh\u00f3spito del peque\u00f1o pueblo para intercambiar prendas. Mi\nbuzo de <em>prestidigitador<\/em> fue a parar al <em>pr\u00f3fugo<\/em> y su gorra en mi\ncabeza, intentando borrar la congruencia de <em>altura<\/em> que habr\u00edan de\nbuscar. La noche <em>pas\u00f3<\/em> <em>ensamblada<\/em> a un molesto temor, imagino,\nsemejante al que experimentan las <em>presas<\/em> de caza ante un crujir de ramas\nsecas. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Narrado de esta forma pierde <em>magia<\/em>. Lo mismo sucede\ncon todo rito social. Creo que esconder nuestra fragilidad en el <em>calor<\/em>\nde las met\u00e1foras nos da aire entre tanto compromiso. La met\u00e1fora sube, mientras\nla fr\u00eda realidad baja, para acercarnos a la pureza m\u00e1s all\u00e1 de las nubes de <em>smog<\/em>;\n<em>tabaco<\/em> del consumismo, industrializaci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Suelo preguntarme: en cada an\u00e9cdota, \u00bfcu\u00e1nto hay de\nimaginaci\u00f3n y cu\u00e1nto de memoria? Por momentos creo que la imaginaci\u00f3n es\nrecordar viajes del <em>so\u00f1ar<\/em> y la memoria una construcci\u00f3n desde <em>sue\u00f1os<\/em>.\nEntonces es cuando llego a pensar que el relato forma parte de los dos y en\ncada <em>racconto<\/em> pasa a ser <em>real<\/em>, olvidando la memoria subjetiva y\nnegando la imaginaci\u00f3n. <em>Medias tintas<\/em>, zapatos de gamuza; azul.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta madrugada, tras el caf\u00e9, comprend\u00ed que la melancol\u00eda del recuerdo vive en aquellos que escuchan tangos para pensar en \u00ab<em>Volver<\/em>\u00bb &#8211; a ning\u00fan lado -; merodear la <em>vuelta<\/em> <em>al tiempo<\/em> enlazando olores, sentimientos y palabras de algo que ya no est\u00e1, y quiz\u00e1s nunca estuvo, en lo presente; <em>perfumes de flores marchitas<\/em>. Estoy convencido de que, para <em>descifrar<\/em> an\u00e9cdotas, suele ser necesaria una llave que solo tendr\u00e1n quienes fueron <em>presente<\/em> en ese <em>pasado<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre papeles y fotos viejas encontr\u00e9 la llave de esa noche:\nen una sociedad tan tirana como aquella, el egocentrismo de los padres tiene un\ngusto muy semejante a libertad; <em>punzante<\/em> libertad. Maduro: tal vez esa\nllave era del <em>secreter<\/em> que colmaba de recuerdos en mi adolescencia; poco\nimporta, el mundo es confusi\u00f3n y <em>Bizznike<\/em>, chocolate.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">(C) 2019.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nunca me gustaron los acertijos ni las adivinanzas, siento como un bald\u00edo en primavera la trampa nacida para extraviar, adrede, nuestras neuronas hacia una soluci\u00f3n; laberintos, Faunos. A decir verdad, no detesto al acertijo en s\u00ed, sino a la necesidad de aquellos cr\u00e1neos que adoran actuar tal br\u00fajula apuntando al sudeste. Siendo a\u00fan m\u00e1s sincero [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-114","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-relatos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diegobaigorri.com\/relatos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/114","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diegobaigorri.com\/relatos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diegobaigorri.com\/relatos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diegobaigorri.com\/relatos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diegobaigorri.com\/relatos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=114"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/diegobaigorri.com\/relatos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/114\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diegobaigorri.com\/relatos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=114"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diegobaigorri.com\/relatos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=114"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diegobaigorri.com\/relatos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=114"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}