La lluvia amenaza desde nubes cargadas; yo, agazapado, papel y lápiz.
Cómo un observador de aves que reconoce su objetivo incrustado en el lente, señalo, con cierta desesperación, citas perenes, traspapeladas en galaxias de tinta y hueso; astros, puntos y comas. Láctea.
En el primer murmullo de tormenta se hizo visible; «forja ipsum»: leía sin buscarla, pero sabiendo que leía para encontrarla.
Mais oui! Sería inaudito evitar la foto de Coco en París.
(Lluvia) la cita se pierde eterna; descansa en un vasto mar de aguas verdes junto al paraguas, sabiéndose seducidos y desusados. Empapados.
(C) 2019. Intertextualidad con Rayuela de Julio Cortázar.