Sueño

Los dedos entumecidos, los párpados pegados, el goteo interminable de segundos atrasados. Parecía sumido en un sueño reparador tras un día de arduo trabajo; eran años sin reacción y en aquel oído repicando, palabras de amor y hechos de un pasado, ahora, dorado.

Gracias a aquel final aprendió que los fantasmas solo existen en el temor y que un comienzo se da en el cambio. Pero, sobre todo, aprendió a desconfiar de lo eterno al ver como se destruye lo inmóvil en una perilla de apagado; sombras. Odio los días que parecen años, despertó gritando.


2019.