La luz ocupó la habitación en un «timelapse»eterno de insomnio. El blanco sobre blanco adquirió un tono amarillento; como gato tensé mis músculos engañándome acerca de un descanso que nunca había llegado. Te observo dormida en meditación eterna.
La evidencia se muestra como el corcho de aquella botella en el último año nuevo familiar: lo habíamos entendido todo mal. Fue sencillo reparar en ello. Abres tus enormes pestañas y sonríes.
Es hora de volver a empezar; ya, ahora. Avant la lettre.
2019.