‘Dios le da pan a quien no tiene dientes’.
Por el contexto familiar y/o social en que uno se desarrolla como ser humano, algunas cosas quedan ‘rezagadas’. Más aún si esas cosas tienen que ver con el arte. Más aún si no se saca rédito económico de ello. Y por supuesto, ni soñemos con viajes que ayuden a enriquecerse u ‘ofrecer’ nuestras obras en lugares donde quizás ‘se sientan más cómodas’.
Al pasar los años ese ser humano, se independiza (y con suerte) puede obtener los medios para ‘completar’ ese ciclo, sin embargo también se ‘obtienen’ responsabilidades, por lo cual nace un nuevo dilema: la ‘prioridad’; y con ella muchas veces se truncan/olvidan proyectos que no ‘encajan’ o ‘interfieren’ en esas responsabilidades ‘primarias’.
No hablo en cuanto a economía, sino también por algo bastante más preciado: el tiempo. Si lo ‘quemas’ en obtener los medios, no llegas al fin. Si lo ‘quemas’ en el fin… no hay medios…
En estos últimos años, tuve (gracias a Dios, San Cayetano, la unión exacta del esfuerzo, oferta y demanda o como quieran llamarle) jornadas laborales maratónicas, cuasi inhumanas… ¿Pero…? No tenía pan; los dientes apretados con miles de proyectos, etapas creativas resumidas en efímeras anotaciones para luego directamente no ser escuchadas. También en el ámbito social ‘perdí’: dejé de lado por falta de ‘respuesta’ y tiempo la Revista Cultural (LumiereOnline) entre otras cosas.
Las prioridades si no se balancean, terminan matando lo que realmente es nuestro. Ahora hay dientes (en menor medida, pero hay) y el pan se va racionando; ‘tiempo libre’, eso es uno de los puntos más altos en esto. Muchos entenderán como ‘ocio’ rascarse, mirar TV, salir a girar, etc, en mi caso desespero por tener ese ‘tiempo libre’ para plasmar mis ideas.
‘El pan y los dientes’ son cosas que se creen tener, sin embargo, el grueso de la sociedad carecemos de alguno de ellos y allí es donde se deforma el ser. Paciencia…
Ahora, a proyectar nuevamente: bienvenido sea todo lo sucedido, valió el esfuerzo, varias de las metas se alcanzaron y hay esperanza nacida por la posibilidad de enfrentar todo mejor preparado.
A algunos les sobran dientes y las frustraciones los lleva a ‘ocultarse’. A otros le sobran pan. La vida no quiso que este sea mi caso, al contrario, estuve más cerca de los primeros; por algo será y como suelo decir: todo lo conseguido, así sea una canción grabada en hora y media, o un dibujo realizado en 20 minutos, se siente mucho más ‘rico.’
Los dientes nos pertenecen, son propiamente nuestros; el pan, se debe conseguir, de origen natural y sufriendo transformaciones contextuales, muchas veces es inalcanzable.
Un abrazo.