{"id":731,"date":"2025-07-14T15:20:46","date_gmt":"2025-07-14T18:20:46","guid":{"rendered":"https:\/\/diegobaigorri.com\/ensayos\/?p=731"},"modified":"2025-12-14T21:02:42","modified_gmt":"2025-12-15T00:02:42","slug":"el-monstruo-en-el-cosmos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diegobaigorri.com\/ensayos\/el-monstruo-en-el-cosmos\/","title":{"rendered":"El Monstruo en el Cosmos"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\">En busca de la Identidad a los bordes del orden espont\u00e1neo<span id='easy-footnote-1-731' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/diegobaigorri.com\/ensayos\/el-monstruo-en-el-cosmos\/#easy-footnote-bottom-1-731' title='Monograf\u00eda presentada en el concurso de Librevista (Uruguay)&lt;strong&gt;.&lt;\/strong&gt;'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>.<\/h4>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group tabla_de_contenidos has-very-light-gray-background-color has-background\"><div class=\"wp-block-group__inner-container is-layout-flow wp-block-group-is-layout-flow\">\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Tabla de contenido<\/strong>s<\/h4>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"#introduccion\">Introducci\u00f3n<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href=\"#frank\">Frankenstein<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href=\"#organicidad\">Organicidad<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href=\"#cosmos\">Cosmos<\/a><\/li>\n\n\n\n<li><a href=\"#bibliografia\">Bibliograf\u00eda<\/a><\/li>\n<\/ol>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"introduccion\">Introducci\u00f3n<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando era peque\u00f1o le\u00eda mucho, much\u00edsimo. En casa ten\u00edamos variedad de lecturas: nuestra biblioteca estaba repleta de enciclopedias y algunas obras cl\u00e1sicas que disfrutaba explorar. A pesar de mi inter\u00e9s por estos textos, mi debilidad eran los comics. Cada vez que mis t\u00edas ven\u00edan de Rosario, tra\u00edan varios para mantenerme entretenido y en silencio. Y funcionaba. Pasaba horas con la panza en el suelo fr\u00edo de la galer\u00eda, leyendo e inventando mis propias historietas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un d\u00eda, en el kiosco de revistas de mi pueblo, encontr\u00e9 un comic de Frankenstein. No era cualquier comic: parec\u00eda un libro. Ten\u00eda una cobertura impresa a color en papel ilustraci\u00f3n brillante de alto gramaje. Al quitarla, te encontrabas con tapas texturizadas, totalmente negras, con la inscripci\u00f3n \u00abMary Shelley, Frankenstein\u00bb en rojo sangre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con la adolescencia surgieron mis primeros inconvenientes an\u00edmicos serios. Las din\u00e1micas sociales y lo sensorial comenzaban a problematizarme. La situaci\u00f3n se agrav\u00f3 cuando me mud\u00e9 a Rosario<span id='easy-footnote-2-731' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/diegobaigorri.com\/ensayos\/el-monstruo-en-el-cosmos\/#easy-footnote-bottom-2-731' title='Santa Fe, Argentina.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span> para estudiar Filosof\u00eda. La \u00absocializaci\u00f3n a lo desconocido\u00bb, los nuevos entornos y los est\u00edmulos sensoriales se extremaban en la ciudad. Sin internet ni cable, opt\u00e9 por llevarme libros, entre ellos, el comic. En una noche de insomnio decid\u00ed releerlo: no pude evitar sentirme identificado con el monstruo. Seleccion\u00e9 varias citas y las pint\u00e9 por toda mi habitaci\u00f3n. Abandon\u00e9 mis estudios a fin de a\u00f1o, aunque intent\u00e9 retomarlos en varias ocasiones. La \u00faltima de ellas, durante la virtualidad post cuarentena del COVID-19. Vestigio de ello fue \u00abmi \u00faltimo baile\u00bb: las antropotecnias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre lectura y lectura sobre dicha tem\u00e1tica, retom\u00e9 la b\u00fasqueda de mi identidad fragmentada, aquella que advert\u00eda reflejada en la criatura de Frankenstein. As\u00ed llegu\u00e9 a un nuevo diagn\u00f3stico, uno que parec\u00eda hablar de m\u00ed: estoy dentro del espectro autista. Esto explic\u00f3 muchas cosas y me dot\u00f3 de recursos \u00abv\u00e1lidos\u00bb tanto para mi inclusi\u00f3n como para mi resistencia a una sociedad centrada en la eficiencia. He recorrido un intenso camino desde patolog\u00edas biogr\u00e1ficas, estigmatizadas y estigmatizantes, hasta la observaci\u00f3n de determinantes ex\u00f3genos que pod\u00eda atenuar. Fue en ese momento que decid\u00ed hundirme en la pluma original de Shelley. Con ello, veinte a\u00f1os despu\u00e9s de mi \u00faltima lectura del comic, abrac\u00e9 mi sombra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por lo expuesto, he decidido que en las siguientes p\u00e1ginas abordemos juntos la novela \u00abFrankenstein o el moderno Prometeo\u00bb, espec\u00edficamente, la versi\u00f3n madura y revisada por su autora de 1831. En dicha edici\u00f3n, se profundiza de manera significativa en la psique de la criatura creada por Viktor Frankenstein. Posteriormente, exploraremos posibles resignificaciones a trav\u00e9s de una relectura de Gramsci y Hayek.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestro objetivo ser\u00e1 proponer caminos que nos lleven a repensar la eterna colisi\u00f3n entre la creatividad abrumadora y la criatura abrumada. Exploraremos, principalmente, el lugar de los individuos teratol\u00f3gicos, monstruosos, an\u00f3micos, en el <em>cosmos<\/em>. Sucede que, nosotros, residuos del exultante acto creativo humano, no cesaremos de reclamar nuestro lugar.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"frank\">Frankenstein<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la primera versi\u00f3n de \u00ab<em>Frankenstein o el moderno Prometeo<\/em>\u00bb de 1818, Mary Shelley nos presenta a la criatura como un ser tr\u00e1gicamente elocuente e inteligente y sus turbaciones por la soledad y el rechazo eran palpables. Sin embargo, en la versi\u00f3n que trataremos en las siguientes l\u00edneas, la revisada de 1831, la criatura intensifica sus emociones, complejizando su objeto en profundas reflexiones morales y existenciales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el pr\u00f3logo, Shelley nos revela que la obra surgi\u00f3 como mera diversi\u00f3n, con el anhelo de \u00ab<em>exponer la bondad del amor familiar<\/em>\u00bb. Sin dudas, ser\u00e1 una interesante premisa para abordar el marcado contraste entre las relaciones de Viktor con su familia y con su criatura. Para empezar, ni siquiera la dota de un nombre. Sin embargo, esto no impedir\u00e1 que la subjetive, constantemente, en t\u00e9rminos \u00abmuy sugerentes\u00bb tales como: engendro, monstruo miserable, repulsivo demonio, masa inmunda, ser diab\u00f3lico, infame ser, plaga y diferentes derivaciones y conjunciones como <em>engendro demoniaco<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Encontramos esta deliberada anomia en la criatura, saciada en t\u00e9rminos de manifiesto rechazo, proyectada tambi\u00e9n en su experiencia vivencial. Situada mayormente en la marginalidad y una insondable soledad, solo las cimas desiertas, los desolados glaciares y las heladas cavernas <em>no le son negadas<\/em>. Su mortificaci\u00f3n llegar\u00e1 al punto de que, sobre el final de la novela, se autodefinir\u00e1 como \u00abyo, el infeliz, el proscrito, soy el aborto\u00bb<span id='easy-footnote-3-731' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/diegobaigorri.com\/ensayos\/el-monstruo-en-el-cosmos\/#easy-footnote-bottom-3-731' title='Shelley, M. (2004), pp. 181'><sup>3<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los sentimientos de desesperaci\u00f3n y venganza, matizados por la b\u00fasqueda fren\u00e9tica de pertenencia, se hacen palpables en nuestro ser monstruoso. \u00abEstoy irrevocablemente excluido\u00bb<span id='easy-footnote-4-731' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/diegobaigorri.com\/ensayos\/el-monstruo-en-el-cosmos\/#easy-footnote-bottom-4-731' title='Ibid., pp. 78.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span>, le afirma a su creador en su primera y exquisita charla. Luego, sugiere una soluci\u00f3n a su conflicto: una compa\u00f1era que compartiera su naturaleza. Con ella, si bien vivir\u00edan una existencia infeliz, ser\u00edan inofensivos. El afecto de otro ser con caracter\u00edsticas similares <em>le permitir\u00eda incorporarse a la cadena de existencia<\/em><span id='easy-footnote-5-731' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/diegobaigorri.com\/ensayos\/el-monstruo-en-el-cosmos\/#easy-footnote-bottom-5-731' title='Ibid., pp. 116.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La quim\u00e9rica posibilidad de convivencia que envuelve a nuestro personaje, batida a lo largo de los tres vol\u00famenes y sus veinticuatro cap\u00edtulos, nos remite a temas m\u00e1s all\u00e1 de la responsabilidad del creador y lo universal del sufrimiento<span id='easy-footnote-6-731' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/diegobaigorri.com\/ensayos\/el-monstruo-en-el-cosmos\/#easy-footnote-bottom-6-731' title='Ibid \u00abNing\u00fan padre hab\u00eda vigilado mi ni\u00f1ez, ninguna madre me hab\u00eda prodigado sus cari\u00f1os\u00bb (pp. 95). M\u00e1s adelante, en tinta heideggeriana, la criatura expela: \u00abMe hab\u00edas dotado de sentimientos y pasiones para luego lanzarme al mundo, v\u00edctima del desprecio y repugnancia de la humanidad\u00bb (pp. 110), llegando al \u00abTu no entiendes que eres culpable\u00bb en pp. 115.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span>. Mientras que el refinamiento narrativo de Shelley humaniza a la criatura, sus interacciones con los diferentes personajes y escenarios en la trama la deshumanizan constantemente. Esta din\u00e1mica paradoja desencadena una exploraci\u00f3n filos\u00f3fica, profunda y ardua. Similar a la exploraci\u00f3n realizada por Frankenstein, rumbo al polo norte, para poner fin a su creaci\u00f3n y, con ello, <em>saldar su deuda con la humanidad<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En lo que a mi viaje literario ata\u00f1e, el siguiente pasaje ha sido un punto de inflexi\u00f3n que me llev\u00f3 a redactar estas l\u00edneas:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abComprend\u00eda claramente que, aunque deseaba dirigirme a mis vecinos, no deb\u00eda hacerlo hasta no dominar su lenguaje, conocimiento que me permitir\u00eda hacerles olvidar lo deforme de mi aspecto, de lo cual me hab\u00eda hecho consciente a trav\u00e9s del contraste\u00bb.<\/p>\n<cite>Shelley, M. (2004), pp. 88.<a href=\"https:\/\/diegobaigorri.com\/ensayos\/?p=731#easy-footnote-3-731\"><\/a><\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La criatura acudir\u00e1 al lenguaje para trascender las limitaciones de su mundo; dep\u00f3sito de memoria y sentido, dador de coherencia, generador de rituales de significaci\u00f3n, puente para subvertir su condici\u00f3n de \u00abmonstruo\u00bb. Buscar\u00e1 ser vista y valorada en toda su amplitud por el cristal de una expresi\u00f3n profunda y contemplativa, tan arraigada en el <em>ethos<\/em><span id='easy-footnote-7-731' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/diegobaigorri.com\/ensayos\/el-monstruo-en-el-cosmos\/#easy-footnote-bottom-7-731' title='Se refiere al conjunto de atributos singulares, valores fundamentales y normas \u00e9ticas que definen la identidad y gu\u00edan el comportamiento de un individuo, grupo o sociedad.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span> y <em>habitus<\/em><span id='easy-footnote-8-731' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/diegobaigorri.com\/ensayos\/el-monstruo-en-el-cosmos\/#easy-footnote-bottom-8-731' title='Disposiciones, h\u00e1bitos y estructuras mentales internalizadas que gu\u00edan el comportamiento, las percepciones y las acciones de los individuos en su contexto social. Es un concepto trabajado por Pierre Bourdieu.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span> de Frankenstein. Con sobrada inocencia, confiar\u00e1 que su aspecto f\u00edsico pasar\u00e1 a un segundo plano si su voz es eco de distinguida civilidad. <em>Spoiler alert<\/em>: parece que el lenguaje no ser\u00e1 suficiente. Lo creado, tras ser lanzado al mundo, voltea a observar a su art\u00edfice, pero sus miradas no logran encontrarse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Necesita transformar las din\u00e1micas de poder que lo empujan una y otra vez hacia el borde, un borde que navega y reconoce claramente en su discurso. Este borde, por momentos, se torna precipicio desde el cual cae. Buceando en anomia<span id='easy-footnote-9-731' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/diegobaigorri.com\/ensayos\/el-monstruo-en-el-cosmos\/#easy-footnote-bottom-9-731' title='En t\u00e9rminos filos\u00f3fico-pol\u00edticos y sociol\u00f3gicos, la anomia se refiere a una situaci\u00f3n donde las normas sociales est\u00e1n confusas, d\u00e9biles o ausentes, lo que lleva a un estado de desorden o desintegraci\u00f3n social.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span>, requiere una apertura hacia realidades no contempladas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestro personaje se encuentra en una superposici\u00f3n de estados incompatibles. Por un lado, es material y anal\u00f3gicamente deforme seg\u00fan el ideal que ha observado, se encuentra inhabilitado de encontrar su lugar en lo humano. Por otro lado, desde el dolor, reconoce mejor que nadie el vac\u00edo que esto ha generado. El excluido, en su b\u00fasqueda de pertenencia, recorre el pliegue de la parodia social. Reconoce sus dobleces, sus vueltas, sus caras ocultas: el espacio que le es negado se revela ante sus ojos totalmente desplegado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Frankenstein, ignora incluso el detr\u00e1s de escena en su caminar o al levantar la mano para pedir un caf\u00e9 en un bar. La criatura habita una dualidad a la que Viktor, creador y reflejo, nunca lograr\u00e1 acceder. Arrojo heideggeriano en un mundo ya constituido, cargado de significaciones, que lo excluye. Ca\u00edda sin freno que termina uniendo a ambos en la tragedia; \u00ab<em>no<\/em> <em>ripcord<\/em>\u00bb<span id='easy-footnote-10-731' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/diegobaigorri.com\/ensayos\/el-monstruo-en-el-cosmos\/#easy-footnote-bottom-10-731' title='Ripcord es una cuerda o cable utilizado en equipos como paraca\u00eddas o parapentes que activa el mecanismo de apertura del paraca\u00eddas, permitiendo un aterrizaje seguro.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span>. Ausencia del cord\u00f3n umbilical que suele unirnos a la humanidad en actos de cuidado, aceptaci\u00f3n y protecci\u00f3n. Din\u00e1micas identitarias, de inclusi\u00f3n y exclusi\u00f3n; pertenencias, reflejos, carencias que resuenan y se entrelazan en la compleja narrativa del personaje.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La novela concluye con descripciones de las potencialidades dilapidades por parte de Viktor y el sacrificio de la criatura. Los personajes no lograron encontrar respuestas a la colisi\u00f3n entre la creatividad abrumadora y la criatura abrumada; t\u00e9cnica y objeto. Quiz\u00e1s, el error de la criatura fue pensar que, por utilizar las mismas palabras, hablaban el mismo idioma. No: sin un honesto anhelo de comprensi\u00f3n mutua, nuestro mundo permanecer\u00e1 cerrado. Tampoco debemos desestimar la concienzuda problem\u00e1tica planteada por Frankenstein. \u00bfQu\u00e9 suceder\u00eda si la segunda criatura no adhiere al pacto consolidado? \u00bfQu\u00e9 si inician \u00abespecie de engendros\u00bb que podr\u00edan dominar al mundo? Desde su impenetrable imaginaci\u00f3n, estremecida ante la deformidad y colmada de rigurosidad bella y noble, suena v\u00e1lido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La apor\u00eda en Shelley alcanza la brecha retorcida entre creador y criatura que perpetua el conflicto en mundos cerrados. Una serpiente que muerde su propia cola y servir\u00e1 de modelo para futuros dist\u00f3picos de IA. Sin embargo, podemos estar tranquilos, las m\u00e1quinas no se rebelar\u00e1n. No. Solo fue una peque\u00f1a desatenci\u00f3n ortogr\u00e1fica: tras el atardecer de nuestra corporalidad se revelar\u00e1 la estructura <em>procusta<\/em><span id='easy-footnote-11-731' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/diegobaigorri.com\/ensayos\/el-monstruo-en-el-cosmos\/#easy-footnote-bottom-11-731' title='Remite a Procusto que, en la mitolog\u00eda griega, era un posadero que ataba a los viajeros a su cama mientras dorm\u00edan, luego, los amordazaba y, estir\u00e1ndolos o amput\u00e1ndoles extremidades, hac\u00eda que encajaran perfectamente en ella.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span> que nos mutila y zurce a su antojo.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"organicidad\">Organicidad<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El fil\u00f3sofo italiano Antonio Gramsci en su texto \u00abLa formaci\u00f3n de los intelectuales\u00bb<span id='easy-footnote-12-731' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/diegobaigorri.com\/ensayos\/el-monstruo-en-el-cosmos\/#easy-footnote-bottom-12-731' title='Gramsci, A. (2014), pp. 388-396.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span>, nos introduce a las funciones y la naturaleza de los intelectuales. Desde su \u00f3ptica, todos los seres humanos somos intelectuales: incluso el trabajo m\u00e1s mec\u00e1nico y degradado requiere una \u00abcualificaci\u00f3n t\u00e9cnica\u00bb o intervenci\u00f3n intelectual. La distinci\u00f3n efectiva entre intelectuales y no intelectuales se realiza desde su funci\u00f3n social.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada grupo que se desarrolla hacia el dominio crear\u00e1, afirma Gramsci, una capa de intelectuales o individuos especialistas. Estos expresar\u00e1n, articular\u00e1n y promover\u00e1n los intereses y la visi\u00f3n del mundo de su grupo, homogeneizando y concientiz\u00e1ndolo acerca de las funciones econ\u00f3micas, sociales y pol\u00edticas que debe profesar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Explorar\u00e1 tambi\u00e9n dos formas principales en la g\u00e9nesis de estos individuos: tradicionales y org\u00e1nicos. Los intelectuales tradicionales, advierte Gramsci, se sienten parte de una ininterrumpida continuidad hist\u00f3rica. Si bien son aut\u00f3nomos del grupo social dominante, tienen una clara ligaz\u00f3n a categor\u00edas o estructuras precedentes. Cada grupo social emergente, intentar\u00e1 asimilar y conquistar a este tipo de intelectualidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La \u00abconquista\u00bb de la visi\u00f3n del mundo imperante, dir\u00e1 el gran Antonio, ser\u00e1 m\u00e1s r\u00e1pida y eficaz si es llevada a cabo por \u00abintelectuales org\u00e1nicos\u00bb. Organicidad, confluencia de materialidad con conocimientos te\u00f3ricos. La superposici\u00f3n de estados monstruosa nos sobrevuela. Dualidades, intersecciones sociales fantasmag\u00f3ricas en el <em>ethos<\/em> que busca comprenderse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El \u00abintelectual org\u00e1nico\u00bb gramsciano se encuentra vinculado e integrado a una clase social emergente, no solo de forma material, sino tambi\u00e9n hist\u00f3rica. Son individuos con la capacidad de desarrollar una conciencia cr\u00edtica basada en su experiencia. Conciencia que construir\u00e1 un puente entre barrancas desconectadas por <em>viejas estructuras que ya no las pueden contener ni satisfacer<\/em><span id='easy-footnote-13-731' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/diegobaigorri.com\/ensayos\/el-monstruo-en-el-cosmos\/#easy-footnote-bottom-13-731' title='Ibid, pp. 274.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span>. Una revelaci\u00f3n en el tejido social intelectual de clases marginales o subalternas remitidas al olvido, a lo an\u00f3mico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora, trabajemos estos conceptos con el hilo que recorre estas p\u00e1ginas. Desde aqu\u00ed, entenderemos a los grupos sociales como conjuntos de especificidades definidos por din\u00e1micas de inclusi\u00f3n\/exclusi\u00f3n, en construcciones sociales limitantes y desbordadas. Presencia y ausencia; accesos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La criatura de Frankenstein nos observa en posici\u00f3n reflexiva, escrut\u00e1ndonos desde aquella colisi\u00f3n entre creatividad y criatura. \u00bfSer\u00e1 que los conceptos de \u00abmaldad\u00bb y lo monstruoso son simples contracaras inevitables de todo acto creativo?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El ser humano se encuentra en constante devenir, cambiando al comp\u00e1s de las relaciones sociales<span id='easy-footnote-14-731' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/diegobaigorri.com\/ensayos\/el-monstruo-en-el-cosmos\/#easy-footnote-bottom-14-731' title='Ibid, pp. 280. | \u00abEl ser es la relaci\u00f3n\u00bb, afirma Simondon.'><sup>14<\/sup><\/a><\/span>. Sin embargo, el intelectual tradicional, atrapado en espejismos y realidades fantasmales, vive en <em>herencias de inercia y pasividad<\/em>. Percibe el pasado y el futuro, pero no el presente<span id='easy-footnote-15-731' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/diegobaigorri.com\/ensayos\/el-monstruo-en-el-cosmos\/#easy-footnote-bottom-15-731' title='Ibid, pp. 299.'><sup>15<\/sup><\/a><\/span>. Con pluma certera, Gramsci expresa que<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abLa realidad abunda en combinaciones de lo m\u00e1s raro, y es el te\u00f3rico el que debe identificar en esas rarezas la confirmaci\u00f3n de su teor\u00eda, \u201ctraducir\u201d a lenguaje te\u00f3rico los elementos de la vida hist\u00f3rica, y no al rev\u00e9s, exigir que la realidad se presente seg\u00fan el esquema abstracto\u00bb.<\/p>\n<cite>Gramsci, A. (2014, pp. 312).<\/cite><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quienes podemos imaginarlo, debemos el cuidado y la metabolizaci\u00f3n de esa experiencia corporal monstruosa, que no encuentra el correlato en lo establecido y busca significarse. En nuestra novela, fue la criatura quien intent\u00f3 traducirse a Frankenstein, invirtiendo el esquema.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La revelaci\u00f3n de saber y voluntad en grupos marginales o divergentes constituye una parte invaluable de la experiencia humana como colectivo. Las intersecciones <em>soma<\/em>:<em>di\u00e1noia<\/em><span id='easy-footnote-16-731' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/diegobaigorri.com\/ensayos\/el-monstruo-en-el-cosmos\/#easy-footnote-bottom-16-731' title='Conexiones profundas entre la experiencia corporal y el pensamiento.'><sup>16<\/sup><\/a><\/span>, que no encuentran su reflejo en las estructuras, son informaci\u00f3n esencial del ser que nos socorre de la fosilizaci\u00f3n en esquemas, asfixiantes, hist\u00f3ricos y antr\u00f3picos. Esquemas \u00ednfimos en relaci\u00f3n con un cosmos en continuo equilibrio creativo. Esta percepci\u00f3n debe ser revalorizada como una caracter\u00edstica humana inevitable, no como algo incompleto, \u00ab<em>quasi modo<\/em>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"cosmos\">Cosmos<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si hablamos de \u00abcombinaciones de lo m\u00e1s raro\u00bb y la necesaria identificaci\u00f3n de estas por parte del te\u00f3rico, ser\u00eda pertinente remitirnos a Friedrich Hayek y su \u00aborden espont\u00e1neo\u00bb. En \u00abCosmos y Taxis\u00bb, Hayek conceptualiza al orden como una situaci\u00f3n en la cual una multiplicidad de elementos est\u00e1 interconectada de tal forma que, a partir del conocimiento de alguna parte del conjunto, podemos prever el comportamiento de otros elementos<span id='easy-footnote-17-731' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/diegobaigorri.com\/ensayos\/el-monstruo-en-el-cosmos\/#easy-footnote-bottom-17-731' title='Hayek, F. (1979), pp58.'><sup>17<\/sup><\/a><\/span>. Predicci\u00f3n; la flecha del tiempo hist\u00f3rico se dispara. La criatura de Frankenstein apunta conceptos acerca de la decisi\u00f3n de Viktor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En p\u00e1ginas sucesivas, el autor realizar\u00e1 un fascinante desarrollo que distingue ordenes constituidos, <em>taxis<\/em>, y los espont\u00e1neos, <em>cosmos<\/em>, resaltando la ventaja de estos \u00faltimos. <em>Taxis<\/em> responde a sistemas ordenados deliberadamente por factores ex\u00f3genos, como individuos o instituciones, y su car\u00e1cter es artificial. Por otro lado, <em>cosmos<\/em>, surge de forma end\u00f3gena, sin planificaci\u00f3n central y sus reglas emerger\u00e1n tal proceso evolutivo. Estos \u00f3rdenes, explica Hayek, deben ser descubiertos por nuestra inteligencia y reconstruidos \u00abrastreando\u00bb las relaciones existentes. La idea se hace sencilla a la luz de nuestra \u00faltima cita de Gramsci: la teor\u00eda debe surgir de la pr\u00e1ctica y no como imposici\u00f3n de un esquema abstracto a la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hayek remarca que, si bien la idea de organicidad se ha utilizado desde la antig\u00fcedad para hablar de lo social, puede traer cierta confusi\u00f3n. En los \u00f3rdenes org\u00e1nicos, observamos una menor movilidad y mayor constancia de los elementos lo que nos permite percibir su estructura f\u00e1cilmente y, a la vez, justificar concepciones jer\u00e1rquicas. Por lo tanto, el orden social no puede ser impuesto de manera r\u00edgida desde una autoridad central, sino que debe surgir de la interacci\u00f3n din\u00e1mica entre las reglas establecidas y el conocimiento disperso en los individuos, que nadie posee en su totalidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las circunstancias particulares a las que cada individuo reacciona y procura equilibrar, son factores que operan solo sobre \u00e9l y que solamente \u00e9l reconoce. Este proceso de equilibrio se <em>destruir\u00eda<\/em> por determinaciones surgidas de un conocimiento distinto y al servicio de fines diferentes, provenientes de un organismo externo<span id='easy-footnote-18-731' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/diegobaigorri.com\/ensayos\/el-monstruo-en-el-cosmos\/#easy-footnote-bottom-18-731' title='Ibid., pp.74.'><sup>18<\/sup><\/a><\/span>. En tal caso, los agentes dejar\u00edan de responder a s\u00ed mismos, rompiendo el orden espont\u00e1neo. Insiste, reiteradamente, en que se debe confiar en las fuerzas que lo conforman; la interacci\u00f3n de muchas mentes individuales es lo que permitir\u00e1 adaptarnos a lo imprevisible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si esto es as\u00ed, \u00bfpor qu\u00e9 desperdiciamos tanta informaci\u00f3n procesada por grupos marginales, ahist\u00f3ricos? \u00bfC\u00f3mo definir el \u00abcomportamiento desviado\u00bb y el \u00abcomportamiento correcto\u00bb al que se refiere Hayek?<span id='easy-footnote-19-731' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/diegobaigorri.com\/ensayos\/el-monstruo-en-el-cosmos\/#easy-footnote-bottom-19-731' title='Ibid., pp.66.'><sup>19<\/sup><\/a><\/span>. Nuestro autor expone que la sociedad solo puede existir si se han desarrollado reglas que hagan posible la vida social. Es v\u00e1lido. Sin embargo, queda por definir si estas reglas se adaptan a la din\u00e1mica de los \u00abelementos\u00bb y a la informaci\u00f3n y conocimiento que han reunido, o si permanecen estremecidas ante la deformidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Finalizando nuestro tejido, podr\u00edamos considerar a los intelectuales org\u00e1nicos como aquellos capaces de superar la colisi\u00f3n entre el creador y la criatura. Agentes enredados en la creatividad avasallante, intentando desenredarla como a luces de navidad en diciembre. Din\u00e1micas de juego y error que abruman a la criatura con sobredeterminaciones ex\u00f3genas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Somos seres con una cierta carga preindividual, de potenciales que proponen excesos; pleonex\u00eda. Enclave inconcebible para otros seres en la naturaleza que se encuentran suspendidos en \u00abpuestos fijos que, al menos cuando el organismo ha llegado a la madurez, conservan para siempre\u00bb<span id='easy-footnote-20-731' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/diegobaigorri.com\/ensayos\/el-monstruo-en-el-cosmos\/#easy-footnote-bottom-20-731' title='Ibid., pp.76.'><sup>20<\/sup><\/a><\/span>. Concepto esbozado por Hayek, muy caro con respecto a la neotenia<span id='easy-footnote-21-731' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/diegobaigorri.com\/ensayos\/el-monstruo-en-el-cosmos\/#easy-footnote-bottom-21-731' title='Entendemos por neotenia la retenci\u00f3n de caracter\u00edsticas juveniles en la vida adulta. A diferencia de muchas otras especies, donde el desarrollo adulto implica una estabilizaci\u00f3n y fijaci\u00f3n de las capacidades, los seres humanos poseemos esta aptitud. Esto puede interpretarse como una ventaja evolutiva, ya que nos permite adaptar a nuevos entornos de manera m\u00e1s flexible y eficaz. Podemos leer y ampliar en Gould (2007): \u00abeste fen\u00f3meno de retraso del desarrollo es com\u00fan en la naturaleza: se denomina neotenia (literalmente, \u201cperduraci\u00f3n de la juventud\u201d)\u00bb. Gould, S. J. (2007). \u00abLa medici\u00f3n de los cuerpos: Dos estudios sobre el car\u00e1cter simiesco de los indeseables\u00bb en \u00abLa falsa medida del hombre\u00bb, pp. 107-143. Ediciones Orbis, S.A., Buenos Aires.'><sup>21<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde este horizonte, podr\u00edamos expandir estos conceptos en diversas direcciones. Una de ellas podr\u00eda ser la rectificaci\u00f3n de los nombres confuciana, entendida como un proceso integral de ajuste que busca la correcta definici\u00f3n de funciones, identidades, deberes, privilegios y responsabilidades. Sin esta rectificaci\u00f3n, dir\u00e1 Confucio, el lenguaje no tiene objeto, los castigos y las penas erran su objetivo y las personas \u00abno saben donde est\u00e1n\u00bb. Emerge, una vez m\u00e1s, la superposici\u00f3n de estados. Dominemos el lenguaje establecido para subvertirlo en nuestra dualidad y, as\u00ed, abrir la multiplicidad del mundo a una nueva convergencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Considero que Thatcher, Fukuyama y el capitalismo como \u00abfin de la historia\u00bb<span id='easy-footnote-22-731' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/diegobaigorri.com\/ensayos\/el-monstruo-en-el-cosmos\/#easy-footnote-bottom-22-731' title='Fisher, M. (2018). \u00abEs m\u00e1s f\u00e1cil imaginarse el fin del mundo que el fin del capitalismo\u00bb en \u00abRealismo Capitalista \u00bfNo hay alternativa?\u00bb (pp. 21-39). Buenos Aires, Caja Negra Editora.'><sup>22<\/sup><\/a><\/span> remiten a una, clara y tergiversada, convergencia prematura de la que necesitamos salir. Por este motivo, nosotros, el <em>aborto<\/em>, residuos del exultante acto creativo humano, no debemos cesar en el reclamo de nuestro lugar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1Divergencias del mundo, un\u00edos!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center wp-block-paragraph\">*&nbsp; *&nbsp; *<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Diego Baigorri (C) 2024<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\" id=\"bibliografia\">Bibliograf\u00eda<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gramsci, A. (2014). <em>Antolog\u00eda, Vol. 2.<\/em> Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hayek, F. (1979). Cosmos y Taxis en <em>Derecho, legislaci\u00f3n y libertad (Vol. 2: El espejismo de la justicia social)<\/em> (pp. 57-78). Madrid: Uni\u00f3n Editorial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Shelley, M. (2004). <em>Frankenstein o El moderno Prometeo.<\/em> Libros En Red.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En busca de la Identidad a los bordes del orden espont\u00e1neo. Tabla de contenidos Introducci\u00f3n Cuando era peque\u00f1o le\u00eda mucho, much\u00edsimo. En casa ten\u00edamos variedad de lecturas: nuestra biblioteca estaba repleta de enciclopedias y algunas obras cl\u00e1sicas que disfrutaba explorar. A pesar de mi inter\u00e9s por estos textos, mi debilidad eran los comics. Cada vez [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-731","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-ensayos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diegobaigorri.com\/ensayos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/731","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diegobaigorri.com\/ensayos\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diegobaigorri.com\/ensayos\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diegobaigorri.com\/ensayos\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diegobaigorri.com\/ensayos\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=731"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/diegobaigorri.com\/ensayos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/731\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":740,"href":"https:\/\/diegobaigorri.com\/ensayos\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/731\/revisions\/740"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diegobaigorri.com\/ensayos\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=731"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diegobaigorri.com\/ensayos\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=731"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diegobaigorri.com\/ensayos\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=731"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}