Pan americano

«El género se construye culturalmente».

Judith Butler

Lunes

Era invierno, el pronóstico en el celular daba noticia de que las nubes taparían completamente la visibilidad del cielo. Al llegar al parque quité la mirada de la vereda – vainillas rosadas, bicisenda, hombre, árbol – y apagué la música para pensar en mudarme a las estrellas: Capella, Polar, Casiopea. Una vez más las probabilidades estaban equivocadas; engaño, ceguera, libertad. Ellas estaban allí.

«Predecir es generalizar», negar la singularidad de la vereda, de la música, de las estrellas. Generalizar es negar mi expresión más allá de aquel límite impuesto por los casilleros que, en su vacío, esperan una tilde para desmigajarme como pan en plaza; paloma es llana. Yo también.

Damián. 24 años. Mujer

como puño de tormenta en el mar,

como velero en espátula expresiva;

explosiva.

Soy mujer;

no necesito

ovarios, pollera, peineta, cartera,

tacos, maquillaje;

solo resistencia.

Soy resistencia.

Sale el sol.

Mi pareja me dice que no diga esto en público. El del escritorio me dice:

– Señor, ha puesto mujer en el cuestionario…
– Y usted me ha creído equivocada.
– … – perplejo; nubes, calma. Me voy.

Mi pareja me dice.

Dice que no diga.

Soy; resistencia.

Resistencia es femenina. Yo también.

Son las once de la noche, el viento volvió a tapar las estrellas, el pronóstico era acertado; asertivo y vitoreado. Enciendo otro cigarrillo antes de dejar de fumar. Para siempre. Las luces están prendidas, intermitentes; las gotas en mis ojos hacían ese hermoso efecto de desenfoque de los cuadros en el vestidor de aquel hotel. Algún hotel. De seguro tienen un cuadro así. Los habrán visto. Claro, cuando los vi, mis ojos no tenían gotas y seguramente me acordaba el nombre del efecto. Vuelvo a fumar; impotencia.

> Hola Damián, ¿dónde estás? 10.39 am.

> ¿Podés responder un mensaje? 7.26 pm.

No había emojis. Debe ser mamá. Mamá no sabe usar emojis, ella siempre pone caras de risa creyendo que es llanto. Yo también.

Martes

Voy a dejar de hablar en femenino. También en argentino. Voy a decir móvil, cometa, carretera, piña. Piensan que voy a usar cartera; pienso, no voy a poder evitar la sonoridad del a-na-ná. Sonrío; tengo frío.

La forma en la cual interpretamos al mundo lleva a desarrollarnos como individuos y sociedad. Comprendemos la realidad y entorno a través de algoritmos, variables y patrones organizados en lenguajes de construcción yuxtapuesta, empilada. Al ser un individuo social, hago decodificable tanto la interpretación de frío como mi género. No hay mayores diferencias. Cada vivencia, en menor o mayor medida, deja su huella en nuestra memoria, formando nuestra psiquis, pudiendo generar reacciones recurrentes ante estímulos, perceptivamente, semejantes.

Tal vez por eso mi pareja se resiste a mi resistencia.

Miércoles

No hubo miércoles.

Jueves

Hoy es 15 de junio, tras apagar el despertador a la cuarta repetición, resuelvo salir de la cama. Resulta que hubo un miércoles. Fue ayer. Lo noté ya que, todos los miércoles, pasa el afilador, siempre a la misma hora. Como ayer. Hoy no pasó.

Cerca de las dos de la tarde bajo las escaleras y me subo al colectivo. No pisé líneas en la vereda, salté desde el cordón. Cambio escaleras por escaleras. Unas de mármol, y el colectivo, vacío.

Al llegar al trabajo tengo que acomodar papeles. Me pagan por acomodar papeles. A todos nos pagan por acomodar papeles. Me tomo dos cafés, el segundo para calentar el cuerpo. Mi viejo tomaba Legui.

Nadie había notado que ayer no vine a la oficina. Yo tampoco.

Viernes

Mis ojos se abren y cierran como el grifo entre caída y caída de la gota que no me deja dormir. El agua es el párpado. El vacío, mío.

Aserrín, aserrán,
Los maderos de San Juan

Podía escucharlo mientras tipeaba. Todos lo escuchábamos. Nadie lo dijo, nunca. Pensé que esta semana iba a ser diferente. Siempre pienso que la semana va a ser diferente. Lo noto en la comida, que siempre sabe igual, sin importar cuanto lo piense o imagine, el sabor es el mismo. También el saber, y la gota. Sigo comiendo. No logré desentrañarlo. Ni extrañarlo.

> Hola Ma, voy a comer, esperame tipo dos. 12.01 pm.

Siempre sabe igual.

Siempre.


[Jul. 2019]

Publicado en Awen Nº7 (octubre 2019): híbridos literarios.