Arcaístas

Soy Sísifo cediendo al inerte devenir; Repito conversaciones – explicaciones – que ya no quiero tener. (C) 2019.

Tiempo vivo

Troya (; anacrónico). Parece ser que existió una Helena antes; parece ser que su belleza era inadmisible en mortales. Sonríes; lo olvido. El mito refleja la anacronía de tus latidos. (Tún, tún.) Loop; Tiempo vivo. 2019.

Tiempo muerto

El baño de la casa de mis padres tenía cerámicos con manchas aleatorias en su superficie: puntitos, chorros, dripping. Un rostro, un cerdo, una galaxia, un coche; en ellas, todo era buscado y encontrado: cada vez, una nueva forma brotaba en monocromo. Recientemente, la espera se aprestó ante mí y deseé retomar aquellos juegos que daban vida a tiempos muertos. Como reflejo de lo ordinario, los cerámicos asemejaban aleatorios, pero

Vuelos

Ha llegado alto; como los aviones, los edificios, los globos aerostáticos; los pilotos, las azafatas, los ingenieros; las maletas, las mascotas en sus jaulitas, el arroz con pollo empastado en tacañas bandejas de aluminio; las nubes, el aire caliente, las aves; los dientes de leche, la primavera, la primera, la segunda, la reversa. Todo llega alto; aplausos, cortesía, consideración y foto – sonriente en un aparatoso sillón – con el

Forja

La lluvia amenaza desde nubes cargadas; yo, agazapado, papel y lápiz. Cómo un observador de aves que reconoce su objetivo incrustado en el lente, señalo, con cierta desesperación, citas perenes, traspapeladas en galaxias de tinta y hueso; astros, puntos y comas. Láctea. En el primer murmullo de tormenta se hizo visible; «forja ipsum»: leía sin buscarla, pero sabiendo que leía para encontrarla. Mais oui! Sería inaudito evitar la foto de

Descifrando a Biznikke

Nunca me gustaron los acertijos ni las adivinanzas, siento como un baldío en primavera la trampa nacida para extraviar, adrede, nuestras neuronas hacia una solución; laberintos, Faunos. A decir verdad, no detesto al acertijo en sí, sino a la necesidad de aquellos cráneos que adoran actuar tal brújula apuntando al sudeste. Siendo aún más sincero debo reconocer que disfruto el éxtasis de llegar a buen puerto, sentir explotar mi vanidad

Pan americano

«El género se construye culturalmente». Judith Butler Lunes Era invierno, el pronóstico en el celular daba noticia de que las nubes taparían completamente la visibilidad del cielo. Al llegar al parque quité la mirada de la vereda – vainillas rosadas, bicisenda, hombre, árbol – y apagué la música para pensar en mudarme a las estrellas: Capella, Polar, Casiopea. Una vez más las probabilidades estaban equivocadas; engaño, ceguera, libertad. Ellas estaban

Rosa de Cheshire

Eran las tresde la mañanaMarías. La risa – rosa – florecía en silencio, abriéndose lentamente; cartulina arrojada en compresión. En ocasiones prevalecen otras sirenas; la pertenencia fue una de ellas: veneno del lenguaje, semilla de carencia. – ¿Cómo puedes vivir sin preservar identidad? – 1, 2, 3… – ¿cómo puedes vivir preservando solo una? – Otro acento azul – y Francia – fue replicado en aquel árbol cuando el gato

Cesar

Las flores se tornan blancas y dejan ver el fruto; la acidez se reanuda promiscuamente dulce en la calidez de septiembre. Limones, naranjas y pomelos; la transición fue tardía. Cuando el invierno quema y cesa es anuncio que dejará de ejercer su presente; ya ves, el frío que resquebrajaba nuestro rostro en lento andar se encontraba fuera de tiempo y lugar, no nosotros. Anomalías de la memoria colectiva; llega un