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Educación Relativa: la complejidad de educar un futuro incierto

La forma en la cual interpretamos al mundo lleva a desarrollarnos como personas y sociedad, los seres humanos comprendemos e interactuamos con nuestro entorno a través de algoritmos, variables y patrones organizados en lenguajes, ya sean naturales o artificiales, de construcción correlativa. Incluso la formación de nuestras psiquis se lleva a cabo en una interacción continua e ininterrumpida entre estímulos externos y herramientas internas en la cual, cada vivencia, en menor o mayor medida, deja su huella, pudiendo generar reacciones recurrentes ante estímulos o microestímulos semejantes a las que responderemos con aquellas herramientas adquiridas o forjadas.

El sistema educativo actual, basado en la repetición, nos brinda herramientas desde su uso hacia el resultado a través de patrones y la memorización de información, juicios y situaciones dejando de lado la comprensión formal y las variables no explícitas una vez captado su sentido común, haciéndonos semejantes, en muchos casos, a la utilidad pactada de los individuos en sociedad. Esto nos prepara a seguir instrucciones sin una real comprensión de los pasos, resultando medianamente exitoso en número desde la constancia, dejando de lado el interés o la capacidad individual de la persona, dando como resultado individuos preparados para un trabajo repetitivo no creativo o limitadamente creativo dentro de términos preestablecidos en los patrones que se han seguido. Hay que recalcar que, dichos patrones, se hunden en lo incierto de las profesiones y necesidades futuras.

Entonces, la medida de referencia de calidad educativa actual solo nos brinda una estadística de la constancia que se logra inculcar al estudiantado para llegar a un título, en ocasiones, meramente habilitante. Otra vez el peso de la acción recae en el resultado y no en el proceso. Notaremos que en una media baja la diferencia social entre unos y otros será cada vez más grande y el futuro de unos dependerá de la ética de aquellos que logren desarrollarse de forma aceptable.

El conflicto radica en que, mientras el sistema educativo continúa su tarea, el ser humano se encuentra desarrollando dispositivos que podrán reemplazar al trabajador promedio, incluso superando ampliamente su efectividad. La actualización y expansión tecnológica, informática y comunicativa es tan vertiginosa que los programas educativos terminan o terminarán siendo obsoletos en tiempos menores de lo que pueden ser desarrollados. Otro dato no menor es que el acceso a la información se ha masificado y democratizado junto con nuevas tecnologías intelectuales y funcionales, por lo cual, los educandos cuentan -o pueden contar- con mayor y mejor acceso a la información que sus educadores y, aunque el sistema nos indique lo contrario, debemos advertir que la información, hoy en día, no es saber – o conocimiento – en sí mismo sino una de sus materias primas, siendo el verdadero valor de la enseñanza la interpretación y decodificación de la misma.

Por lo expuesto creo que la educación básica deberá cambiar enérgicamente, centrándose, mayormente, en las herramientas y un proceso interpretativo adaptable a cada individuo para la construcción creativa y práctica de variables que podrán generar resoluciones múltiples desde un pensamiento lógico, dejando de lado, salvo en especialistas, la memorización de información que se encuentran en la palma de nuestra mano. Creo que debemos atacar dicha incertidumbre futura con una educación que relativice los resultados a través herramientas versátiles.

Hablo de cambiar las etapas lineales, relativas a la edad y bien definidas por un aprendizaje escalonado y personalizado a través de módulos relativos a aptitud, de desarrollo circular y dinámico, donde todos podrían satisfacer sus necesidades pedagógicas participando de forma activa en un sistema libre, cooperativo, sustentable y flexible. Nuestros egresados serían personas educadas en la comprensión e interpretación del por qué, simplificando la detección de conflictos antes de que avancen a puntos de los cuales es difícil volver, encontrando soluciones ágiles con conceptos que podrían nacer del mismo alumnado, una suerte de transformación continua del sistema educativo por parte de los alumnos y docentes.

Creo que con un sistema semejante se haría más sencillo el proceso de adquirir conocimientos y, también, incentivaría la construcción creativa y asociativa a través de estructuras reconocidas.

Los tiempos han cambiado, no tengo dudas de que los alumnos necesitan clases compactas, prácticas, atractivas, vívidas y tenaces que vayan de la mano con las tecnologías que usan día a día o sean de factible acceso 1, creo que la falencia actual no es el desinterés de los alumnos sino las formas en que se abordan los contenidos. Tal vez el único límite sea la vocación, imaginación y capacitación de los docentes y  el acompañamiento de las autoridades.

Debemos sumergirnos al futuro desde lo creativo, lo consciente y cooperativo, preparándonos para la explosión definitiva del Ser Global.

Diego Baigorri [2017]

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1 Ejemplos: videos, animaciones, infografías, realidad virtual, obras de teatros, simuladores, artes plásticas, alumnos tutores.

Publicado en Ensayos