Veelpasado

Llevó tiempo domar lo negro en los agujeros; el espacio equidistante hacia lo manifiesto deforma la forma. En lo confuso, como en lo claro, todo está conectado por caminos desconocidos que conducen a destinos conocidos; educación: remacho; «echo».

Los infantes salen de excursión.

Tarea:

Observar al humano en las cavernas.

Cuantos viajan a través de ellos, de cercano a «lontano», para examinar otros cuantos que aún, allí, no han llegado. El retraso en su viaje nos permite ver en acción lo que fue en otro tiempo; en «lontano» no han llegado noticias de nuestra pusilánime estirpe de machos y hembras que retienen su muda, aun cuando su piel no les pertenece.

Poder; transformar es dominio.


(C) 2020

Oveja negra

Se advertía como una mancha de vitíligo en «la cara de la familia».

Tal vez lo era tanto: oculto, maquillado; el apremio no era por rebeldía o inmadurez:

elle era vergüenza;

otro.

Inaceptable.


(C) 2019

Arcaístas

Soy Sísifo cediendo al inerte devenir;
Repito conversaciones – explicaciones – que ya no quiero tener.


(C) 2019.

Tiempo vivo

Troya (; anacrónico). Parece ser que existió una Helena antes; parece ser que su belleza era inadmisible en mortales.

Sonríes; lo olvido. El mito refleja la anacronía de tus latidos.

(Tún, tún.) Loop;

Tiempo vivo.


2019.

Tiempo muerto

El baño de la casa de mis padres tenía cerámicos con manchas aleatorias en su superficie: puntitos, chorros, dripping. Un rostro, un cerdo, una galaxia, un coche; en ellas, todo era buscado y encontrado: cada vez, una nueva forma brotaba en monocromo.

Recientemente, la espera se aprestó ante mí y deseé retomar aquellos juegos que daban vida a tiempos muertos. Como reflejo de lo ordinario, los cerámicos asemejaban aleatorios, pero el patrón se repetía de cual en cual, de que en qué. Una forma encontrada; dos, ¡tres!

El juego se pierde nostálgico en un patrón premeditado; serial, number.

Tiempo muerto; hay una app para eso.


2019.

Vuelos

Ha llegado alto; como los aviones, los edificios, los globos aerostáticos; los pilotos, las azafatas, los ingenieros; las maletas, las mascotas en sus jaulitas, el arroz con pollo empastado en tacañas bandejas de aluminio; las nubes, el aire caliente, las aves; los dientes de leche, la primavera, la primera, la segunda, la reversa. Todo llega alto; aplausos, cortesía, consideración y foto – sonriente en un aparatoso sillón – con el abuelo.

Mientras Apolo en su carro surca los cielos, carros en tierra lo emulan anudando alas de cartón en sus asientos; alas que se incendian al emprender vuelo.

(No llegan alto; siquiera -quisiera -.)

Tras el acarreo e incendio, caen para recorrer barro y asfalto en búsqueda de anónimos intentos que, irremediablemente, serán cenizas en los esteros.

Lo escandaloso no es el incendio, siquiera el acero, sino el trecho entre lo alto y el sueñoclonazepam pendenciero -, el atrevimiento insostenible en bucle de coleccionar y anudar alas a plena luz de cielo.


2019.

Forja

La lluvia amenaza desde nubes cargadas; yo, agazapado, papel y lápiz.

Cómo un observador de aves que reconoce su objetivo incrustado en el lente, señalo, con cierta desesperación, citas perenes, traspapeladas en galaxias de tinta y hueso; astros, puntos y comas. Láctea.

En el primer murmullo de tormenta se hizo visible; «forja ipsum»: leía sin buscarla, pero sabiendo que leía para encontrarla.

Mais oui! Sería inaudito evitar la foto de Coco en París.

(Lluvia) la cita se pierde eterna; descansa en un vasto mar de aguas verdes junto al paraguas, sabiéndose seducidos y desusados. Empapados.


(C) 2019. Intertextualidad con Rayuela de Julio Cortázar.

Descifrando a Biznikke

Nunca me gustaron los acertijos ni las adivinanzas, siento como un baldío en primavera la trampa nacida para extraviar, adrede, nuestras neuronas hacia una solución; laberintos, Faunos. A decir verdad, no detesto al acertijo en sí, sino a la necesidad de aquellos cráneos que adoran actuar tal brújula apuntando al sudeste. Siendo aún más sincero debo reconocer que disfruto el éxtasis de llegar a buen puerto, sentir explotar mi vanidad al descubrir el cifrado. ¿Será un talento no desarrollado hacia el no ganar? Avenida bipolar; acceder al juego legitima la estafa. No sé de ganar ni perder; monotonía, autoestima.

«Sos brujo», repetían mis amigos. «Nah», respondía falsamente modesto a sus halagos. Digo falsamente porque, por más que lo disfracemos, sabemos cuándo algo requiere cierta dedicación. Lo sabemos y atesoramos más allá de su auténtica inutilidad. También lo digo por esa legitimación encubierta, el doble discurso que intento maquillar y habrá notado.

(más…)

Pan americano

«El género se construye culturalmente».

Judith Butler

Lunes

Era invierno, el pronóstico en el celular daba noticia de que las nubes taparían completamente la visibilidad del cielo. Al llegar al parque quité la mirada de la vereda – vainillas rosadas, bicisenda, hombre, árbol – y apagué la música para pensar en mudarme a las estrellas: Capella, Polar, Casiopea. Una vez más las probabilidades estaban equivocadas; engaño, ceguera, libertad. Ellas estaban allí.

«Predecir es generalizar», negar la singularidad de la vereda, de la música, de las estrellas. Generalizar es negar mi expresión más allá de aquel límite impuesto por los casilleros que, en su vacío, esperan una tilde para desmigajarme como pan en plaza; paloma es llana. Yo también.

Damián. 24 años. Mujer

(más…)